Palabras de instalación Judith Buelvas Pérez, CEO de Veolia Colombia, Presidente Junta Directiva Andesco
Es un honor dirigirme a ustedes en esta Asamblea, en un momento que exige creatividad, capacidad de adaptación y firmeza en lo que consideramos irrenunciable.
El sector de los servicios públicos domiciliarios atraviesa una coyuntura regulatoria compleja. Las discusiones sobre tarifas, subsidios, transición energética, sostenibilidad financiera, intervención estatal, protección al usuario y estabilidad jurídica no son debates aislados. Son piezas de un mismo sistema.
Y ese sistema debe mantenerse en equilibrio.
Porque cuando hablamos de regulación, hablamos del modelo que hemos escogido como sociedad para la prestación de nuestros servicios, y por lo tanto:
Hablamos de la viabilidad de inversiones de largo plazo.
Hablamos de continuidad en la prestación.
Hablamos de confianza institucional.
Y, sobre todo, hablamos del bienestar de millones de colombianos.
Nuestro sector ha sido uno de los grandes constructores de equidad en el país. Con el esquema definido por la Constitución política de 1991, Colombia logró ampliar cobertura en agua potable, energía, gas y saneamiento gracias a un modelo que combinó inversión, regulación técnica y un esquema de subsidios solidario.
Ese modelo no es perfecto. Pero ha sido eficaz.
Aún hay grandes desafíos en zonas rurales, municipios con rezagos históricos en infraestructura y disponibilidad de recursos hídricos que ameritan nuevas tecnologías.
Hoy, sin embargo, enfrentamos tres grandes frentes regulatorios que ponen a prueba la solidez del sistema:
Primera: la estabilidad de las reglas de juego.
Los servicios públicos son intensivos en capital y de largo plazo. Las decisiones de inversión no se toman a un año; se toman a décadas. Para que esas inversiones ocurran, se requiere previsibilidad regulatoria y seguridad jurídica. La incertidumbre permanente no fortalece el sistema; lo debilita.
Segunda: la sostenibilidad financiera del esquema de subsidios y contribuciones.
La protección al usuario vulnerable es un principio incuestionable. Por esto, el sistema necesita fuentes de recursos claras, pagos oportunos y coherencia fiscal. Cuando el equilibrio financiero se erosiona, el impacto no es abstracto: afecta operación, mantenimiento, expansión y calidad.
Tercera: la simplificación técnica en la conversación pública sobre tarifas.
Es legítimo y necesario discutirlas, pero debe hacerse con base técnica. Las tarifas reflejan costos reales de generación, tratamiento, transporte, operación y reposición de infraestructura. Simplificar ese debate puede generar expectativas que el sistema no puede sostener.
Desde Andesco, nuestra responsabilidad no es negar los desafíos.
Es explicarlos con rigor.
● Es proponer soluciones viables.
Es elevar la calidad del debate.
Necesitamos una regulación basada en evidencia.
Necesitamos decisiones consistentes entre política pública y sostenibilidad económica.
Necesitamos diálogo institucional permanente.
Pero no podemos quedarnos en la coyuntura. La regulación es la base, pero nuestro horizonte es la transformación estructural del sector, un proceso sin precedentes que demanda visión de largo plazo
La transición energética nos exige descarbonizar matrices, incorporar renovables, fortalecer redes y garantizar confiabilidad.
La gestión del agua nos enfrenta al cambio climático, a eventos extremos, a la necesidad de resiliencia hídrica y al fortalecimiento de la infraestructura para el tratamiento de las aguas residuales.
La economía circular redefine la gestión de residuos.
La digitalización transforma la relación con el usuario.
La ciberseguridad se convierte en prioridad estratégica.
No somos un sector estático, somos un sector en transformación, y esa transformación requiere inversión, innovación y talento.
Por eso, el debate regulatorio no puede desconectarse del desafío de modernización. Si queremos servicios más limpios, resilientes, universales y digitales, necesitamos condiciones que permitan financiarlos.
También debemos reconocer algo fundamental: la legitimidad social del sector depende cada vez más de la experiencia del usuario. La protección al usuario no es solo un requisito normativo; es un elemento central de confianza. Transparencia, atención oportuna, calidad del servicio y comunicación clara son parte del estándar que debemos sostener siempre.
El país espera más de nosotros. Y debemos estar a la altura.
Andesco tiene un papel crucial en este momento histórico.
Debemos ser el referente técnico del sector.
El espacio de construcción colectiva.
El interlocutor serio ante el Gobierno y los reguladores.
El articulador de propuestas responsables.
No somos un gremio de defensa reactiva.
Somos un gremio de construcción propositiva.
Nuestra voz debe ser firme, pero institucional.
Crítica cuando sea necesario, pero siempre sustentada.
Defensora del sector, pero también del interés general.
En tiempos de incertidumbre, el gremio debe aportar estabilidad.
En tiempos de polarización, debe aportar diálogo.
En tiempos de transformación, debe aportar visión.
Colombia necesita servicios públicos sólidos.
Necesita empresas financieramente viables.
Necesita reglas claras.
Necesita transición ambiental con realismo económico.
Y necesita instituciones fuertes.
La historia del sector demuestra que cuando trabajamos de manera articulada —empresas, reguladores, Gobierno y usuarios— los resultados son positivos.
Mi invitación hoy es a mantener la unidad sectorial.
A fortalecer nuestra capacidad técnica.
A consolidar una agenda común.
Y a actuar con responsabilidad estratégica.
El futuro de los servicios públicos en Colombia no puede construirse desde la improvisación.
Debe construirse desde la evidencia, la sostenibilidad, el interés general y la institucionalidad.
Como Presidenta de la Junta Directiva, reafirmo mi compromiso con ese equilibrio: firmeza técnica, diálogo institucional y visión de largo plazo.
Sigamos construyendo un sector que no solo presta servicios, sino que garantiza estabilidad social y construye futuro.
Porque cuando los servicios públicos funcionan bien, el país progresa.
El desafío es grande, pero nuestra capacidad de superarlo es mayor.
Que este sea un tiempo de acción, de construcción y de liderazgo compartido.
Muchas gracias por su atención y por la confianza depositada en Andesco.